El calzado adecuado para el desconfinamiento

Zapatos para volver a la normalidad

Al igual que está pasando con el vestuario, el calzado a llevar durante el desconfinamiento también ha cambiado
al que de otra forma hubiéramos llevado de no haber estado en cuarentena. De hecho, mayo y junio han sido siempre tradicionalmente meses de eventos y reuniones familiares, en los que en el caso de las mujeres el tacón era la norma general.

Sin embargo este 2020 nos hemos visto en una situación especial y distinta, envueltos en una pandemia mundial en la que todas esas celebraciones festivas han sido suspendidas para pasar a realizarse en otro momento, y en concreto cuando todas las restricciones acaben y ya se pueda hacer una matizada vida normal.

Por eso, las salidas que realizamos ahora nada tienen que ver con la vida que habríamos realizado si el COVID19 no hubiera aparecido en nuestras vidas. Ahora salimos a la calle a pasear, a estirar las piernas, a comprar al supermercado o a adquirir productos de farmacia. Y por eso, el tacón ha pasado a mejor vida. Lo que procede ahora para calzar cuando abandonamos nuestra casa es el zapato plano, zapatillas para pasear o sandalias fresquitas para hacer rápido los recados pendientes o pasear un rato.

Cada semana y dependiendo de si vamos o no avanzando de fase, vamos ampliando nuestro plan de actuación. En fase 2 ya podemos pasear a más de un kilómetro de casa, y a paso firme y con ritmo podemos movernos por la ciudad y disfrutar como nunca de los monumentos, edificios y parques de nuestra ciudad. Para ello, un par de zapatillas planas de lona, tipo Converse All Star o más deportivas como unas Adidas Gazelle son perfectas para recobrar el hábito perdido del caminar. Eso sí, usarlas siempre con calcetín, por el peligro de las odiadas rozaduras que provoca este calzado tan cerrado.   

Si lo que vas a hacer es salir un rato corto para ir al supermercado o hacer algún recado cerca de casa, con este calor que estamos sufriendo los últimos días no hace falta llevar zapato cerrado. Unas sandalias planas, unos zuecos abiertos o unas alpargatas, con o sin talón, son la opción más rápida de poner y más cómoda de llevar.

Las cuñas de esparto son uno de los zapatos que más triunfan cuando llega el buen tiempo. Resultan muy favorecedoras, son muy cómodas y si tienen una pizca de tacón o curva elevadora estilizan muchísimo la pierna y la hacen más larga. Combinan con todo, ya sea falda, pantalón, unos vaqueros o una falda de popelín. Dan un toque menos formal que las cuñas de otros materiales – ya sea corcho, caucho, madera, etc. – pero además crean un look en el que prima la comodidad y la frescura. La suela de esparto no da nada de calor, y los zapatos o sandalias realizadas con este material pueden llevarse tanto en la ciudad como en la playa.


Otro de los modelos de calzado que más me gusta llevar en verano por su comodidad son los de la marca FITFLOP. Con una suela fabricada siguiendo criterios y estudios biomecánicos, son los perfectos para alinear la espalda y adoptar la pisada correcta. En verano con las chanclas y otros zapatos planos corremos el riesgo de tener dolores de espalda o que nuestro cuerpo de desalinee, yéndose hacia atrás sin darnos cuenta, y provocándonos dolores de espalda, rodillas, talones o tobillos. Por eso a mi me encantan las Fitflop, que tiene distintos modelos de calzado, desde sandalias, bailarinas, chanclas o zapato más cerrado que son perfectas para tener una pisada saludable y gracias a su ligereza sirven para dar paseos con el pie más ventilado. Hay varios modelos que podéis comprar en su web o en www.elcorteingles.com

Las palas, o zapatos planos que tienen una única tira que sujeta el pie son también un calzado  muy adecuado en esta desescalada. Permiten ir rápido, así como ponerlas y quitarlas con facilidad. Con vestidos largos, ligeros o vaporosos, tipo boho-chic, son ideales, y con vestidos de largo midi o incluso cortos muy adecuadas. En www.carrile.es encontraréis modelos muy bien de precio y modernos que combinarán con todos vuestros vestidos cómodos veraniegos. Con las palas lo mismo puedes dar una vuelta por la playa, que bajar al supermercado o estar en casa. 

Por eso estos días, y después de llevar muchas semanas sin salir ni habernos movido en condiciones, hay que salir de casa pero con el calzado adecuado. Dejad los tacones aparcados para cuando ya podamos salir a hacer una vida normal, y escoged zapatos cómodos, abiertos, con materiales naturales o orgánicos, que os permitan una facilidad y rapidez de movimientos. Hay que ir amoldando el pie a la nueva situación, y cuando ya hayamos adquirido la forma física adecuada, entonces pasaremos al paso siguiente: el tacón, mucho tacón. Pero recordad que de cualquier manera, estaréis siempre Más Que Guapas!

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Emma G.
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Redactora de Mas Que Guapa

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